“C’ EST LA VIE, C’EST L’AFRIQUE…”

Relato escrito por Rebeca Gómez-Gordo, voluntaria de Coopera en el campo de trabajo en Senegal que tuvo lugar este verano.

* * *

Malicounda 1“C’ EST LA VIE, C’EST L’AFRIQUE…”

… Esto es lo que más claro me quedó a mi vuelta de Senegal y la frase más sonada allí, por goleada…

La escuchábamos o decíamos cada vez que, de pronto, nos caían tormentas y vendavales, cuando nos veíamos en medio de un gran atasco, al intentar coger un taxi y terminar siete personas más el conductor en un cuatro-latas.

La pronunciábamos en todos esos mediodías que nos enfrentabamos a un plato de arroz picante con el calor y el cansancio que provocaban las actividades bajo ESE SOL abrumador o cuando nuestro estómago se revolvía a pesar de lo rico que estaba siempre todo.

La oíamos también al experimentar la calma entre el bullicio, al atrevernos a pisar un mercado en el que salir con las manos vacías era toda una odisea, y en esos bonitos y reconfortantes atardeceres…

Esta expresión se convirtió en la respuesta o explicación que nos daban muchos de los senegaleses con los que nos hemos ido encontrando, tras una inocente (o no tan inocente) pregunta. Porque todo lo que a sus ojos era obvio, a nosotras, a veces, se nos hacía inabarcable. Y es que comunicarse es relativamente fácil con un poco de francés y la intención de hacerlo, pero comprender y asimilar sus costumbres, rutinas, creencias… dudo que se llegue a conseguir en un contexto tan singular y en tan poco tiempo como ha sido un mes.

Malicounda 2El día a día allí, es una realidad muy diferente a la que estamos acostumbradas. Llegamos con una mentalidad diferente a la suya y desde nuestra vida acomodada, por lo que es fácil caer en el error de vivir y experimentar todo aquello como meros espectadores curiosos… olvidándonos de vivir CON y COMO ELLOS.

La casa de Aïda es el mejor escenario para esta convivencia. El hogar de esta familia está abierto a todos, la presencia constante de gente del pueblo y las visitas de otros familiares, animan cada momento del día.

¿Y qué decir de los niños? Ellos han sido lo más importante. Trabajar con ellos ha supuesto un continuo aprendizaje. A pesar de la experiencia previa que teníamos, fueron necesarios muchos esfuerzos (y algún que otro quebradero de cabeza) para que salieran las cosas parecidas a como las habíamos previsto. Eso sí, todo merecía la pena con tal de verlos disfrutar, organizarse, agradecerlo y despedirnos cada día con un “HASTA MANANA” repleto de entusiasmo y esperanza.

Malicounda 3“C’EST LA VIE, C’EST L’AFRIQUE”

Sería bonito poder recordar esta frase cada día y conseguir no ser esclavos del tiempo y de la prisa, poner al mal tiempo buena cara, pararse con cada vecino y no limitarse a un “nanga def?” sino preguntar uno a uno por las personas que son importantes para él y por cada problema que le preocupa.

Todo esto es África y no aquellas imágenes impactantes sobrecogedoras que nos enseñan.

Cada vez que me preguntaban a mi vuelta “¿qué tal por allí?” me temía la segunda curiosidad que no solía faltar… “¿mucha pobreza?” 

Pues claro que he visto pobres, pero también he visto mujeres que luchan, familias unidas, muchas sonrisas… Y no he podido evitar cuestionarme si tantas cosas que aquí me resultan necesarias lo son realmente.

GRACIAS MALICOUNDA

Malicounda 4

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